15.10.06

Versos ingenuos

Hay algunas cosas que todavía me gustan de Casi verde.
Versos ingenuos, diría Norberto de la Torre.

*

—Yo
es un nombre de nube
ciega que se calla, se suicida—.

*

Éste es el viaje más largo,
el más seco.
Cansa el viaje, las ruedas,
la noche cansa y los recuerdos.

*

Sobre nuestras espaldas
con nuestros nombres
las sombras de octubre
se están volviendo niñas.
De vuelta a casa,
con los ojos semiabiertos
y la boca llena de promesas
cada quien encuentra una caricia
de sal
regalo del espejo.
Nadie sobrevive si entonces
los presentes nos escupen ruegos
en la nuca.

*

Tengo aún bajo mi almohada
la pregunta azul
y su dolor borroso.

*

Yo alcanzo a recordar:
vengo a ofrecerles
los lunares de la última mujer
que me ofreció sus brazos.
Tierra y Sueño
anidando
en la matriz del olvido.

*

Yo no quiero irme
porque los que abandonan su cuna
deben estrenar
una piel azul cada semana
—y por una extraña razón,
las estrellas comienzan a odiarlos—

*

Vamos olvidando
la oración de las tardes
los noventa y nueve signos de dios
y la voz de los niños.
Aquí de nuevo
—por doceava ocasión—
hace falta un monarca.

2 comentarios:

Mr. Greg dijo...

Qué curioso.

El contenido cromático de los versos hacen que el verde proclamado en el título se difumine y sea un azul constante...

Anti Zarigüeyas dijo...

es un azul casi verde
y también
un rosa casi verde