28.7.09

Divagando

No es el sueño de A., es el presentimiento de A., la certeza de que no importa el número de noches que se compartan, reales o no, sino la inutilidad, el fracaso. De nuevo. No es el sueño, el presentimiento, incluso tampoco el deseo o la insinuación.
Parece que me decido por la negativa, por el cambio de rumbo, pero es sólo, o no es siquiera, la resignación, aunque no hay signo anterior que nos marcara.
No, simplemente el conocimiento de que mis pies están pisando sobre otra tierra. De que a pesar de las coincidencias, de la tentación, no hay más que pueda realizarse.

3 comentarios:

jildardo dijo...

Lo había intuido desde hace tiempo. Saludos

Anónimo dijo...

Il y avait qu'il fallait détruire et détruire et détruire,
Il y avait que le salut n'est qu'à ce prix -Yves Bonnefoy-

GAB dijo...

Triste.