12.4.11

*

Hubo un momento en que creí que iba a llover
cruzó el viento de mi infancia por los patios
el cielo se precipitó sobre las cristales
y las flores brillaron anticipando el rocío.

Creí que iba a llover
y mi cuerpo lo agradeció con un estremecimiento
y la casa
y todos sus fantasmas
extendieron su sombra blandamente.

Conforme el día sucedió
fuimos volviendo la mirada hacia nuestros pies
cansados
y el calor fue ganando espacio desde el centro de la tierra
como nace el mal desde la semilla.

No creo más en la lluvia.
Pero mi cuerpo aún teme la promesa.

1 comentario:

Karla Preciado dijo...

A mí, a la inversa, me sucede que ya casi, en lo único que creo, es en la lluvia.

Me gustó tu poema.