10.11.08

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De Intoleranciadiario /Cultura

La poesía es una ridiculez, afirma Yáñez

En las actuales generaciones de poetas no existe un espíritu de aventura porque no hay quienes se atreven a ser arriesgados, señala el autor de Piso de tierra.

Federico Vite
Enviado
Acapulco

“Un poema crea su propio silencio. En él, se concentra mucha energía. Se hace poesía, para lo que no tiene palabras. Soy poeta por las canciones, no por la poesía, que se fueron colando en mí y por eso soy afecto a cantar, además que la poesía tiene su propio ritmo”, afirmó en entrevista el poeta Ricardo Yáñez, quien después de haberse presentado, la semana pasada, en el Congreso de Poesía y Poética de la UAP, dedicado a los proscritos, ahora cambia de escenario y en el segundo Festival Internacional de la Nao en Acapulco dio una muestra de su reciente libro: Piso de tierra.
Se presentó en el auditorio del Museo Histórico Fuerte de San Diego ante unos 40 asistentes, quienes se hicieron cómplices del poeta, pues Yáñez inició su presentación cantando, contagió al público y comenzó una darle forma a su heterodoxa lectura.
“A mí me gusta la música porque hay canciones cargadas de poesía y le pido a mis alumnos que aprendan a tocar algún instrumento porque la poesía es melodía también”, dijo. Luego de haber compartido letras de canciones que escribió y que integran el libro Piso de tierra, aseveró que los verdaderos artistas se entregarán a su vocación con o sin apoyos institucionales, sin pensar en el resultado antes de acabar el proyecto por el que uno se empeña en hacer.
Destacó que en las actuales generaciones de poetas no existe un espíritu de aventura porque no hay quienes se atreven a ser arriesgados. Expuso que él tampoco es arriesgado en su poesía.
“Literariamente, no soy arriesgado. Antes lo era pero por ignorancia, soy más bien tradicional; pero sí tengo un afán de aventura. Soy como un aventurero que curiosea, algo más que un turista, parecido a un aventurero”, agregó.
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Mejor maestro
En su oficio como escritor, aceptó ser un mejor maestro o guía para quienes han decidido su vida en las letras, especialmente en los noveles poetas, aunque consideró que los talleres no son tan necesarios como antes, gracias a internet. Sin embargo, dijo, hay un engaño en eso.
Aunque un poeta y cualquier otro creador pueden engañar, explicó, un bailarín o un músico difícilmente lo hacen, son, por decirlo así, mucho más francos. “Con el poeta uno no se atreve a cuestionar lo que escucha o lee”, argumentó.
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La ridiculez
Para Yáñez, ser poeta es lo más ridículo que existe. “Un músico no es tan ridículo porque tiene que vivir de su profesión, un poeta no lo hace. Ahora trata de hacerlo, pero creo que nunca va a lograrlo”, sentenció.
Sobre los motivos por los que considera ridículo el oficio de un poeta, apuntó que se debe a la creencia en ese oficio. “Se cree el papel de poeta y lo más ridículo es que los demás le crean. En las demás profesiones hay un engaño implícito y poco cuestionado porque en las profesiones como la abogacía, la arquitectura, la medicina, son más reconocidas”, opinó.
Explicó que un poeta concentra en pocas palabras una gran energía. “Esa energía armoniza el lenguaje de los demás, sepa o no su significado. Piedra de sol, poema de Octavio Paz armoniza el lenguaje que nosotros dilapidamos. Pedro Páramo también armoniza el lenguaje. Los verdaderos poetas, los verdaderos poemas, que a veces están en las canciones, salvaguardan la buena energía del lenguaje.
En las canciones de Chava Flores hay poesía, disertó, hay un sentido del humor alegre; es poesía que se comunica con el lenguaje de los demás.
“Aunque parezca ridículo, en la poesía se crea magia. Un poema crea su propio silencio. En él, se concentra mucha energía. El tamaño de silencio que genera, es el tamaño de poema que es. El caso del Poema 20 de Pablo Neruda obliga a guardar silencio. Y es cuando uno se pregunta, ¿cómo es que este tipo me calla? Pero el poema dice lo que tú quieres decir y lo dice mejor. Genera un silencio en ti porque oyes tu lenguaje mejor acomodado en ese poema. No conozco a nadie —pero tampoco lo ando averiguando— que no haya leído el Poema 20 como si fuera suyo”, aleccionó.
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El pasmo
Acerca de los motivos que existen para escribir poesía, Yáñez dijo que hay momentos raros y, esos momentos raros, son los momentos de poesía porque estás ante algo que te pasma, como el amor. “Se hace poesía para lo que no tienen palabras. Lo que dice el Poema 20 todos lo hemos sentido, pero sólo lo dice el Poema 20. Encontrar las palabras para lo cual no hay palabras para describir, es la poesía”, adujo.
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Queremos poesía
Se le preguntó que si la poesía le importa a alguien, a un grupo, a una familia, a quién. Yáñez hizo una pausa. Acarició su barba y argumentó: “a todos. La poesía que se escribe, que se publica y que llega a los demás, no importa mucho. Pero la poesía sí importa. Deberíamos ser como los teatreros y trabajar para el público que se entretiene al frente. ¿Cuántos recuerdan tus poemas, tus versos? Ahora, hay más reproducción de cultura que producción de cultura. Hay una falta de comunicación que es exhibida como facilidad de comunicación y eso se le debe a los medios masivos de comunicación. Hay una cancelación de la comunicación cultural, con la idea de facilitación la difusión de la cultura. Hay más medios de comunicación que comunicación. Esas herramientas generan la falsa ilusión de avance pero, lo que realmente producen son buenos publirrelacionistas.
Finalmente, expuso que busca que quienes acudan a los talleres tengan una verdadera vocación, aunque lamentó que no haya esa vocación en los jóvenes. “Son muy pocos los que quedan. Buscan sólo un escalafón. Si el esfuerzo para escalar está estrechamente relacionado con un gran esfuerzo vocacional, estoy de acuerdo. Sin embargo, ese esfuerzo vocacional genera el avance de un escalón”, concluyó.
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¿Ser poeta?
Ser poeta es lo más ridículo que existe. Un músico no es tan ridículo porque tiene que vivir de su profesión, un poeta no lo hace. Ahora trata de hacerlo, pero creo que nunca va a lograrlo”, sentenció.
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“Con el poeta uno no se atreve a cuestionar lo que escucha o lee”. Ricardo Yáñez

5 comentarios:

Anti Zarigüeyas dijo...

A ver mi buen Yáñez...
Posss... como dijo Losserdito... mmm... o era Luz-cerdito... ah no Lucerito (la esposa de Mijares)

BUENO... Y??????????

XD

Ricardo Arce dijo...

Ya... y yo que soy arrítmico...

Éstas malditas generaciones que se hunden en el protagonismo.


saludos

tazy dijo...

chale, el comentario de arce es demasiado poético

I. L. dijo...

En el apartado número siete romano del texto "Urgencia de la poesía" de Vicente Quirarte dice:

A la pregunta humillante y repetida "¿Se puede vivir de la poesía?", el poeta debe contestar que no sólo se puede vivir de la poesía, sino que la obligación del poeta es vivir de ella. Una vez viviendo por ella y para ella, sus contados temporales bastan para aliviar la sed de toda la vida, incluidas aquellas esta­ciones cuando la aridez parece condenarnos a la in­felicidad absoluta.

javier moro dijo...

me parece ciero eso de que el poeta no puede vivir de su poesía, sin embargo se debe intentarlo. O por lo menos hacer de la poesía una forma de vida (cualquier cosa que eso signifiqué)