18.10.06

Juego de tontos

Me parece que a todo poeta le gustaría imaginar que tiene cierta utilidad social directa; no quiero decir con esto, según espero haber puesto ya en claro, que haya de interferirse en las tareas del teólogo, el predicador, el economista, el sociólogo ni de nadie: que se limite a escribir poesía, poesía que no se defina en términos de otra cosa. Pero lo gustaría ser algo parecido a un empresario de espectáculos populares, devanar sus personales pensamientos tras una máscara trágica o cómica, y llevar los placeres de la poesía no sólo a un público más amplio sino, colectivamente, a más amplios grupos de gente. Imagino que excitar el placer colectivo procura una sensación de cumplimiento, compensación inmediata de las penas que cuesta convertir la sangre en tinta. Tal cual las cosas están, y fundamentalmente estarán siempre así, la poesía no es una carrera sino un juego de tontos. No hay poeta honrado que se sienta absolutamente seguro del valor permanente de su obra: acaso haya desperdiciado su tiempo y echado a perder su vida para nada. Tanto mejor, entonces, si tiene al menos la satisfacción de desempeñar en sociedad un papel tan digno como el actor de variedades. La creación teatral, además, por las exigencias técnicas y las limitaciones que impone al autor, obligado a fijar durante determinado intervalo de tiempo la atención de un numeroso grupo de gentes impreparadas y no demasiado perspicaces, por los problemas que constantemente han de resolverse, basta para mantener la mente consciente del poeta plenamente ocupada, como la del pintor en la manipulación de sus útiles. Si además de sujetar la atención de una multitud durante ese espacio de tiempo el autor ha realizado una obra que es verdadera poesía, miel sobre hojuelas.
(T.S. Eliot, Función de la poesía y función de la crítica;
libro que tampoco debería devolver, pero lo haré,
no por interés, sino porque en el fondo soy buena persona)

7 comentarios:

Luis Boiler dijo...

Y es ésta, precisamente, una de las maneras en que esta poeta logra "cierta utilidad social directa", regresando los libros a sus dueños para que así puedan seguir siendo endilgados a otros.

Axel Capanegra dijo...

De una vez aceptémoslo: la literatura puede ser importante para nosotros, los que la leemos o escribimos, pero para nadie más. El último gran intento por dotar a la lteratura de “utilidad” provino de Sartre, pero ni con todo el discurso de la “literatura compretida” pudo lograrlo. Tampoco es para caer en el otro extremo: la literatura como una especie de diversión de café, de círculo amistoso para elogios mutuos y cariñoteos adolescentes a lo Rayuela. Por más escuelitas y tallercitos literarios que haya, no se pude huir de la ineludible comprobación teleológica de que la literatura acaso no sirve para nada.
Sin embargo, no dejamos de leerla, escribirla, comentarla, necesitarla, y su inimaginable desparición acarrearía una catástrofe de tal magnitud que rebasaría todo cataclismo, por atentar a la intimidad directa de lo humano-ontológico.
Aún hay preguntas que nadie ha podido responder y cuya formulación ya exige en sí misma enormes esfuerzos. Parafraseando a Cioran, a la literatura se viene a sufrir, no a festejar.
T. S. Eliot, uno de los más grandes poetas en el siglo que pasó, cree librarse del problema recomendándonos actuar al payaso que él alegremente tomó para su investidura durante un buen tiempo. Pound fascista y sus Cantos aún no tienen obra poética que se le pueda poner a un lado – si acaso la Tierra baldía o Residencia en la tierra.
No, señores, yo pinto mi raya: basta de jueguecitos y fiestas y clubecitos de elogios mutuos.
Esto es la literura. Es decir: nada. Es decir: todo.

aldán dijo...

1.- ¿Importante es igual a útil?
2.- "a lo Rayuela" es igual a "la literatura como una especie de diversión de café, de círculo amistoso para elogios mutuos y cariñoteos adolescentes a lo Rayuela", no, ya, en serio
3.- ¿La literatura no sirve para nada? Otra vez, ya en serio, ¿y el placer?
4.- "Aún hay preguntas que nadie ha podido responder y cuya formulación ya exige en sí misma enormes esfuerzos" Así es, pro ejemplo, qué fue primero, ¿el huevo o la gallina?; el gato de Schrodinger, ¿vivo o muerto?
5.- "No, señores, yo pinto mi raya: basta de jueguecitos y fiestas y clubecitos de elogios mutuos" Yo también pinto mi raya, de este lado la cerveza al 2 x 1 y a coger y a bailar que el mundo se va a acabar, como decía mi abuela parafraseando a un "escritor" pesimista que le siguió la recomendación de T.S. Eliot de actuar de payaso.
6.- "Esto es la literura. Es decir: nada. Es decir: todo." Uh, bien, inimaginable y catastrófica, pero sobre todo contundente declaración, habrá que ir a revisar la "intimidad" de los humano-ontológico, no vaya a necesitar un curita

Mr. Greg dijo...

"Las mujeres, los niños y los hombres que jamás piensan en la historia del arte tienen tantas preferencias personales como los estetas." [Magritte]

[Tomado prestado de la firma de un usuario del foro de EliteClásica].

Axel Capanegra dijo...

Pues resulta bastante fácil ponerse la máscara de antisolemnidad, sobre todo cuando se carece de argumentos o no se arriesgan ideas o propuestas.
¿Cuál es el juego del Sr. Aldán? El mismo que se pretende antiretórico, dizque lúdico, como máscara para no responder lo que se plantea. Un juego ya cansado y hasta vulgarizado por la literatura de "la onda". Al menos, hay quienes planteamos preguntas como cualquier ensayista. Pero la ya tan choteada táctica de reelaborar las preguntas con un lenguaje falsamente irónico sólo se traduce en la repetición de u formulismo verbal emparentado con los mensajes escritos en el baño público. Sería interesante leer cuestionamientos a mis críticas, pero no malas imitaciones de un estilo irónico bebido en ¿quién?... ¿José Agustín o Cortázar?.. ¿O más bien Chavelo? ¿O el Chavo del 8?
Pero veamos sus atrabancadas, y no tan irónicas en el fondo, poses de "escritor" a lo Bukowsky.

"1.- ¿Importante es igual a útil?"...

Nunca se dijo que lo fuera, ¿o sí?... Al contrario, de mi comentario se desprende que la literatura, al ser inútil, tiene su propia trascendencia.

"2.- "a lo Rayuela" es igual a "la literatura como una especie de diversión de café, de círculo amistoso para elogios mutuos y cariñoteos adolescentes a lo Rayuela", no, ya, en serio"

Ya en serio, el que arma ecuaciones verbales como matemático abstracto es usted, Aldán. De que hay imitadores del estilo de Rayuela, los hay bastantes, empezando por usted, desde mi punto de vista, desde luego.

"3.- ¿La literatura no sirve para nada? Otra vez, ya en serio, ¿y el placer?"

Entonces, revirtiéndole su juego, ¿cualquier cosa que le dé placer sirve para algo?... Debiera detenerse en el hecho de que estamos interrogando a la literatura en cuanto a función social y estructura gnoseológica - vaya a buscar el diccionario, si quiere - no en si "dá placer o no". Entienda primero y luego búrlese si quiere, pero comprenda primero.

"4.- "Aún hay preguntas que nadie ha podido responder y cuya formulación ya exige en sí misma enormes esfuerzos" Así es, pro ejemplo, qué fue primero, ¿el huevo o la gallina?; el gato de Schrodinger, ¿vivo o muerto?"

No sé si esto es una ironía o una superficilidad de plano... La formulación del huevo y la gallina no se equipara a la de la física cuántica, no están en un mismo plano cognoscitivo. Revuelva y revuelva, pero igual el juego no le funciona.

"5.- "No, señores, yo pinto mi raya: basta de jueguecitos y fiestas y clubecitos de elogios mutuos" Yo también pinto mi raya, de este lado la cerveza al 2 x 1 y a coger y a bailar que el mundo se va a acabar, como decía mi abuela parafraseando a un "escritor" pesimista que le siguió la recomendación de T.S. Eliot de actuar de payaso."

Se respeta lo que haga con sus gónadas y su gaznate, pero hablamos de literatura, no de sus costumbres.

"6.- "Esto es la literura. Es decir: nada. Es decir: todo." Uh, bien, inimaginable y catastrófica, pero sobre todo contundente declaración, habrá que ir a revisar la "intimidad" de los humano-ontológico, no vaya a necesitar un curita "

No vaya a necesitar su cerebro una remodelación de urgencia, pues a juzgar por su mensaje, no se nota siquiera que comprenda lo que significa la palabra "ontológico".

aldán dijo...

Sr. Capanegra (para seguir con su "tono irònico")
Hay que tomarse muy en serio para creer que en los comentarios de una bitácora se pueden dilucidar asuntos de tan extrema gravedad como los que plantea, como creer que lanzar aseveraciones contundentes es una forma de preguntar, como creer que su interlocutor no conoce las palabras del amplio vocabulario con que sazona los lugares comunes que imparte desde la solemnidad, como...
Debe ser muy cansado usas la máscara del escritor serio y gastarlo en la red, sobre todo porque es una camisa de fuerza que le impide usar todo el sarcasmo del que lo supongo posible, como los hombres duros que no bailan, los ensayistas serios se ven en problemas para ser irónicos, ¿José Agustín y Cortázar como referencias a un "estilo" irónico, vamos, usted puede ser mejor que usted mismo, ¿poses de escritor a lo Bukowsky?, no en serio, estoy seguro que es mejor que eso.
¿Soy un imitador del estilo de Rayuela (qué no era Bukowsky o Chabelo)? Gracias por el elogio.
¿Que el placer no tiene una función social? Lamentable y limitado punto de vista, por descartar aquello que se nos sale de las manos, pero tampoco voy a hablar de sus costumbres.
Difìcil ver una invitación seria a hablar de literatura cuando se "pinta una raya"; cuando se confunden las reuniones del Club de la Serpiente con un "estilo"
Difìcil ser irónico cuando se emplea una frase como "remodelación de urgencia" pero no se entra al juego de considerar el huevo y el gato, la gallina y a Schrodinger porque "no están en un mismo plano cognoscitivo"
En fin, su pelota es bonita pero aburrida, puede jugar solo con ella, sí, allá del otro lado de la raya, donde pudiendo decir gol se prefiere "introducción válida del balón en la portería" porque suena más inteligente.
Vale

Axel Capanegra dijo...

Por supuesto, no estoy cuestionando las limitaciones argumentales y las propias autocastraciones de lenguaje - para alguien que en una discusión literaria pregona sus hábitos sexuales y de bebida, supongo que es hasta bastante raro que en otros sentidos se castre, como en el de argumentar.... Así que ahora el medio es el mensaje y resulta que por aquí no se puede dilucidar cuestiones como las planteadas. ¿Dilucidiar o discutir?... Hombre, haberlo dicho antes, para firmar un pliego petitorio de exterminar a Internet pues por aquí es imposible discutir temas. No, claro que no, por aquí es imposible: sólo vale decir que uno coje y bebe, que uno es un escritor agrupado y solidario, que sí se conocen los términos pero se les utiliza como se le da la gana. Brillante. Brutal. Como para un taller de jóvenes aspirantes a narradores directos a la realización de guiones estilo Chespirito.
Sí, el sarcasmo es válido, por qué no. Pero si lee un poco a Monsiváis, pro ejemplo, verá que el sarcasmo siempre posee una sustancialidad argumental propia, hay juego de ideas detrás de la ironía, incluso por muy dura que sea. En su columna de la revista Proceso, no hay una sola ironía que no se pueda traducir a argumento con derecho propio. Pues, de otra manera, como usted lo hace, el sarcasmo está hueco, ho nay una idea atrás que la sustente,si no el vacuo ejercicio de ostentarse como un autor paródico al que le falta lo principal, es decir, la parodia misma. Pero ello se debe a que ni squiera demuestra leer e intepretar correctamente.
Una muestra:
"Que el placer no tiene una función social?"
Nuevamente: en ningún lugar se afirmó ello. Y en dado caso que alguien afirmara que no la tiene, usted debiera determinar, si le parece limitado el punto de vista, cuál es esa "función social". ¿Ahora nos ponemos funcionalistas?... Pues bien, antes de seguir, defina lo que entiende por placer pues puede significar tanto una sensación fisiológica como un rapto espiritual. Pero dudo que lo haga. Seguirá confundiendo los términos, tal vez porque alguien le engañó con la idea de que la literatura es mero caos verbal, al menos a juzgar por sus comentarios.