9.9.08

RECUERDO

Y recuerdo que aún no debo olvidar
que las mañanas también tienen su fin,
que las cosas no son ni por tantito
lo que dicen los cuentos del pasado.
Recuerdo que para soñar las cosas
no oscuras, los pedacitos de vida
que de vez en vez sacan la sonrisa,
hay que tener los ojos muy abiertos
como las grandes alas del insomnio.
Por eso es que ya quiero que me quieras,
que me digas lo que sea, no importa,
mientras ande colgado de tu brazo
evitando se caigan por completo
los pedazos de vida que me quedan.


(Arnulfo Sepúlveda Gutiérrez, de Transmutación incorpórea)

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