10.7.08

No quiero ser poeta

para Luis
Poetas y escritores.
Porque así es como se dice.
Los poetas entonces no son escritores, sino qué.

Al poeta la poesía, al escritor la prosa.

En la prosa puede haber de todo, hasta poesía,
en la poesía tiene que haber sólo poesía.

Según el cartel que la anuncia
con una enorme P de trazos modernistas,
inscrita en las cuerdas de una lira alada,
tendría yo que volar y no entrar caminando.

¿Y no sería mejor descalza
que con estos zapatos de oferta,
sustituyendo torpemente a un ángel
entre taconeos y chirridos?

Si al menos fuera más larga mi falda, con más vuelo,
y si no sacara los poemas de mi bolsa sino de la manga,
fiesta, desfile, gran ocasión,
pim pam pum,
ab ab ba.

Allá en el escenario acecha una mesita
un tanto espiritista y con patas doradas,
y sobre la mesita humea un candelabro.

De eso se desprende
que tendré que leer a la luz de las velas
lo que escribí a la luz de un simple foco,
tac tac tac a máquina.

Sin preocuparme de antemano
si esto es poesía
y qué tipo de poesía,

de esa en la que la prosa está mal vista,
o de esa que es bien vista en prosa.

Pero cuál es la diferencia,
si sólo se aprecia en la penunbra
sobre un fondo de cortinas rojas
con flecos morados.


(Wislawa Szymborska, Miedo escénico,
traducción de Gerardo Beltrán)

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